El equilibrio no es algo estático ni rígido, es un proceso vivo, un diálogo constante entre estabilidad e inestabilidad. En los seres humanos, cuya estructura erguida descansa sobre la base relativamente pequeña de los pies, el equilibrio es intrínsecamente inestable. Pero lejos de ser una desventaja, esta inestabilidad nos permite movernos con libertad, adaptarnos con flexibilidad y responder de manera eficiente a nuestro entorno.
Incluso cuando permanecemos aparentemente inmóviles, como al estar de pie o sentados, nuestro sistema nervioso está en constante actividad, realizando pequeños ajustes para mantener nuestra cabeza alta en una relación armónica con la fuerza de la gravedad. Este equilibrio dinámico es lo que nos permite estar presentes en el mundo de forma fluida y eficiente.
Al caminar por ejemplo, cada paso es un momento de inestabilidad: perdemos el equilibrio brevemente para recuperarlo en el siguiente movimiento. Este acto, que parece tan simple, refleja la complejidad y belleza de nuestra capacidad para adaptarnos y ser resilientes. Como decía Moshe Feldenkrais:
«Un sistema nervioso saludable es capaz de anticiparse a los cambios y responder de manera flexible, permitiendo tanto estabilidad como libertad de movimiento.»
En este ciclo de clases:
A medida que aprendemos a habitar nuestra inestabilidad con curiosidad y confianza, desarrollamos también un sentido interno de seguridad que nos sostiene en el movimiento y en la vida.
Este ciclo consta de 6 sesiones que fueron impartidas originalmente en directo. Ahora puedes realizarlo a tu ritmo, con acceso completo a todas las grabaciones y materiales, para profundizar cuando tú lo necesites.